• Adriana Benjumea

    Administrador
    11 de mayo de 2022 a las 6:36 pm

    Creo que Irene y Maria Ines ubican un elemento que es muy importante y es que si bien, el lugar de enunciación está relacionado con un punto de vista propio, se recupera desde el feminismo como un locus social, un lugar social donde los grupos se originan. Este planteamiento es fundamental a la hora de pensar en feminismos decoloniales, antirracistas, pues ello esta diciendo también, que reconociendo nuestro lugar, desde donde partimos, hombre, personas blancas, europeas, etc., tenemos también “un punto de vista” fundamental en esas reflexiones, pero no como reemplazo, sino desde nuestro lugar.

  • Adriana Benjumea

    Administrador
    11 de mayo de 2022 a las 6:42 pm

    Para dejar los comentarios por hoy, decirle a Paula también que es muy interesante el aprendizaje que menciona, partiendo de una reflexión de como ese “lugar del privilegio” permea nuestro punto de vista, por lo que reconocerlo al hablar solo hace “justicia” con aquel o que no ha podido hablar o a quien su locus social lo ha ubicado en otro lugar.

  • MÓNICA MARTÍN SÁNCHEZ

    Miembro
    11 de mayo de 2022 a las 8:23 pm

    Buenas tardes, mi lugar de enunciación es el de mujer blanca, con estudios universitarios, de clase media, resido y trabajo en el mundo rural. Soy consciente de que vivo en un país democrático, libre y las condiciones sociales que constituyen el grupo al cual pertenezco pueden generar un ambiente de “privilegios” a la hora de hablar de determinados temas, respecto a otras personas que puedan vivir en otros países en vías de desarrollo o en otras circunstancias y que puedan tener muchas más limitaciones. Pero tu propio lugar de enunciación, incluso encuadrado en este ambiente, es subjetivo y te pueden marcar otras muchas limitaciones a nivel personal o incluso laboral.

    Precisamente me he acercado a este curso porque quiero ampliar mi horizonte.

  • Lourdes

    Miembro
    12 de mayo de 2022 a las 4:56 pm

    Confieso que este curso así como los realizados anteriormente, está cuestionando mi lugar de enunciación inicial. Partía de una posición que está siendo cuestionada a través de las sucesivas lecturas y las portaciones de otros/as compañeros/as y en este momento estoy reflexionando sobre ello.

  • l.serrano@radioecca.org

    Miembro
    12 de mayo de 2022 a las 8:03 pm

    Muy interesante la reflexión del vídeo complementario “Diálogos en Ciencias sociales” partiendo de los diferentes lugares de la enunciación, dependiendo dónde se coloque la persona que investiga, la perspectiva siempre es necesaria. Todas las sociedades humanas somos diferentes producidas en contextos distintos. Pensando en la cuestión planteada sobre cuál sería mí enunciación, partiré de mi propio escenario laboral, trabajo en el terreno de acción social, hecho que hace ponerme en el lugar de las personas que atiendo y que en la mayoría de ocasiones son mujeres latinas cuyos trabajos se encuentran clasificados, como apuntaba Corina Rodriguez Enríquez, en la llamada economía del cuidado. De ahí mi interés en comprender profundamente la economía feminista en América latina, mi objetivo es poder entender mejor su cultura y realidad, la reflexión y el conocimiento son vitales para deducir las desigualdades y las injusticias de la actual forma de organización social.

  • Luisana Martemucci

    Miembro
    13 de mayo de 2022 a las 6:49 pm

    Mi lugar de enunciación es un lugar privilegiado, un lugar que ocupa una mujer blanca europea, que se ha formado con pensamientos coloniales en universidades del primer mundo y que ha crecido con la narrativa de la sociedad opresora. Soy consciente de ello y creo que tenemos como sociedad privilegiada una profunda deuda hacia todas las sociedades que han pagado históricamente nuestros privilegios y siguen pagandolos. Por otro lado, como todos y todas, he sufrido y sufro las opresiones internas de mi sociedad, que está constituida por estratos sociales diferentes y por las voces hegemónicas de la clase socioeconómica más poderosa, que no escuchan la de los distintos grupos existentes y no tienen interés en hacerlo. He crecido en un entorno rural, en una familia campesina numerosa de clase trabajadora y de bajo nivel educativo. Con muchos esfuerzos, trabajando y estudiando, he podido conseguir mis títulos universitarios. Mis experiencias eran muy diferentes a las de los grupos economicamente favorecidos, no solo por lo que estos grupos se podian permitir, sino por el tiempo que mi trabajo (en negro, mal pagado y sin derecho ninguno) quitaba a mi formación. Justo por ese motivo, puedo percibir una resonancia con respecto a las opresiones de las que discutimos, aunque no son comparables entre ellas, por la evidente discrepancia de contextos, derechos sociales y trayectos históricos. Además, el grupo que normalmente define mis conocimientos es el grupo del saber dominante. Todas estas pertenencias me colocan claramente en una posición más cómoda, donde mi lucha para ser escuchada está ya dentro del paradigma epistemológico de mi cultura. Por todo ello creo que tenemos que deconstruir este paradigma para pagar nuestra deuda hacia las culturas que hemos oprimido a lo largo de los años y que todavía oprimimos de una forma vil y furtiva. Personalmente intento ser consciente de mi lugar de enunciación para que no me limite a la hora de pensar, escuchar y cambiar las formas que tenemos de relacionarnos entre nosotros. Muchísimas gracias a los compañeros y a las compañeras por estas preciosas reflexiones.

  • amirandawr@alumnos.unex.es

    Miembro
    15 de mayo de 2022 a las 1:16 pm

    Hola a todos/as:

    Mi lugar de enunciación es un poco complicado de expresar para mi; mejor dicho es más complicado de sentir que de comunicarlo. Por un lado soy mujer, vivo en un país de Europa, en concreto en España y soy española. Mi cultura, ideas y valores recibidos son los de un mundo blanco, masculino y europeo. No obstante, nací en China y mis rasgos faciales y corporales son asiáticos. Toda mi familia (adoptiva) es caucásica y todo mi entorno social se corresponde con este mismo grupo racial. Me desenvuelvo dentre de una clase social acomodada.

    Leyendo el texto me ha hecho reflexionar y poder decir con palabras lo escrito en el párrafo anterior. Me he visto identificada con el concepto de enunciación y tener presente que podemos hablar y opinar pero respetando al otro, tanto en lo que decimos como en escuchar lo que tiene que decirnos. Es una pena, pero casi siempre he oido hablar al que habla desde su posición y sin contemplar o tener en cuenta otras voces que proceden de otras realidades.

    Araceli Miranda.

  • María Dolores Vital Silva

    Miembro
    16 de mayo de 2022 a las 3:10 pm

    Buenas, mi lugar de enunciación es el de mujer, blanca, europea, de unos 50 años, heterosexual, con formación académica universitaria colonialista de la rama social, empleada pública, criada en entorno urbano con raíces familiares rurales, de clase trabajadora y pensamiento de izquierda. Ganar consciencia de mis privilegios ha sido y está siendo un trabajo duro y de constancia. Intento estar atenta a la opresión inconsciente que ejerzo a otras personas, seguir creciendo, deconstruirme y construir colectivamente.

    No conocía este concepto, este “lugar” y me parece precioso, delicado, de cuidados, de respeto, de escucha, del o de la otra… muy bello.

    Gracias.

  • Montana Carrasco Sanchez

    Miembro
    16 de mayo de 2022 a las 8:18 pm

    Buenas tardes,

    Mi lugar de enunciación es de mujer, blanca, española. A pesar de que este enunciado ya me da privilegios respecto a otras personas, procedo de una familia de clase social más bien baja (madre desempleada dedicada al cuidado y padre enfermo crónico actualmente fallecido). Mi lugar de residencia no ha ayudado demasiado, me crie en un tipo de vivienda de protección oficial en un pueblo de unos 2.000 habitantes al noroeste de Extremadura en el las comunicaciones con otros puntos geográficos se hacen difíciles si no dispones de vehículo.

    En mi familia soy la única que ha podido tener el privilegio de acceder a unos estudios académicos superiores, para ello tuve que compatibilizar mis estudios con trabajo. La clara desventaja social la he experimentado muchos años al no poder disfrutar viajes, y otros “caprichos” que otras personas tenían tan normalizados en sus vidas.

    Actualmente tengo por fin trabajo de mi profesión, tarea ardua que me encontré al volver a mi entorno rural por necesidad de apoyar en los cuidados de mi padre y donde las posibilidades laborales para mí eran complicadas.

    Soy heterosexual y actualmente no tengo pareja ni hij@s ni perspectiva de ello, porque ahora necesito “vivir”. Por manifestarlo de esta manera se me ha tachado de “egoista”.

    Qué daño hace el sistema patriarcal y egoístas nos vuelve el sistema capitalista.

    Gracias por este módulo que ayuda a empatizar con el contexto social.

  • patriciafernandezsanchez.2@gmail.com

    Miembro
    16 de mayo de 2022 a las 11:05 pm

    Mi lugar de enunciación es de mujer blanca española, con dos titulaciones universitarias, nacida en un país capitalista, en un entorno rural de Castilla y León, en el seno de una familia tradicional de clase media-baja, que ha vivido cinco años en el extranjero y con un pensamiento de izquierdas y feminista.

    Me considero abiertamente privilegiada por ser mujer blanca, si bien he sufrido discriminación de género por parte de mi familia, en el trabajo y en la calle. Al mismo tiempo, que creo que mi lugar de nacimiento (rural) y la clase social ha hecho que tenga que esforzarme más para lograr mis objetivos que personas nacidas en entornos urbanos y de clases más altas.

  • Edilma Uribe Tobón

    Miembro
    17 de mayo de 2022 a las 5:18 pm

    Hola, buenas tardes. Mi lugar de enunciación es desde una clase media baja, en un país donde las desigualdades son enormes gracias una clase política corrupta, insaciable de poder, mezquina, aunque debo confesar que estoy del lado de los “privilegiados” o mejor de los menos atropellados, soy blanca, latina, colombiana, caleña, barrio estrato 3 y todo este contexto pues, aunque sea blanca me da un lugar no tan privilegiado como ocurriría con una blanca, estrato 6, colombiana y caleña, o europea. Tengo estudios técnicos, en centros no formales y formales acordes a mi estatus social, he trabajado con mujeres, desarrollando proyectos de emprendimiento y empoderamiento político, social, cultural, económico, laboral para mujeres de escasos recursos. Como mujer he sufrido el machismo, de no ser escuchada, de tener que alzar la voz, del acoso, ahora fuera de mi país, vivo otras experiencias, tales como la resistencia -que lógicamente no vivía en mi país- por parte de algunas personas, los extranjeros y sobre todo los colombianos debemos cuidar mucho lo hacemos y decimos porque los ojos y oídos están puestos sobre uno, se siente mucha presión, hay pocas cosas afines como la comida, las costumbres, etc..y eso genera ansiedad, nostalgia, tristeza, lejanía, en fin, con respecto al trabajo aunque tengamos formación académica acá eso no importa, se trabaja generalmente llevando a cabo tareas que los propios no quieren hacer (cuidar de personas mayores, haciendo aseo, trabajo en restaurantes, etc)

    Me gustó mucho saber que las encargadas de este curso eran colombianas, paisanas, si bien tenemos en común el país de origen, que somos mujeres, cada una somos distintas, con experiencias distintas y cada una nos expresamos desde esa diferencia, este tema me ha hecho entender mi planteamiento sobre juntar todos los feminismos y ser uno solo, pero lo cierto es que cada integrante de cualquier grupo de lucha tiene unas experiencias que parten de su lugar de localización, de su color de piel, de su estrato social, de su orientación sexual, de su educación, de su contexto y es desde allí que cada quien se expresa.

    Muchas gracias

  • Gloria Sosa Sánchez-Cortés

    Miembro
    17 de mayo de 2022 a las 11:26 pm

    Buenas! Mi lugar de enunciación en este curso es el de una mujer blanca, cis, con formación universitaria, europea (con pasaporte). Un lugar de privilegio.

    Mi pregunta después de leerme el texto es ¿el lugar de enunciación puede cambiar según las estructuras de poder de los diferentes contextos?

    Por ejemplo, hace muchos años estuve trabajando de limpiadora en Londres, donde las españolas no éramos muy bien recibidas ni consideradas. Es decir, ser española en ese contexto es muy diferente a ser española cuando he estado en otros países, por ejemplo en Nicaragua.

    O por ejemplo, ser de Extremadura en el País Vasco (donde ha habido mucha migración extremeña) o, por otro lado, ser del País Vasco en el contexto de España para quienes luchan por la independencia.

    ¿O al estar hablando de un sistema globalizado colonialista, capitalista, heteropatriarcal y racista, esos son los ejes de opresión que deberíamos resaltar?

    He respondido a la tarea con más preguntas que respuestas. Pero es que no me ha quedado claro del todo.

    Veo el peligro de la tendencia a no querernos ver en el lado privilegiado, pero por otro lado, la realidad es más compleja…

    Muchas gracias de antemano! Un abrazo

  • Gloria León Álvarez

    Miembro
    18 de mayo de 2022 a las 8:17 am

    Mi lugar de enunciación, desde el cual me pronuncio siendo a través de este foro, es de mujer, blanca, europea, con estudios universitarios, procedente de un país “desarrollado”, con libertad de expresión y con ciertos derechos reconocidos, más en papel que en la realidad. Siendo consciente que este lugar de enunciación da una posición con ciertos privilegios no más merecidos que los de otras personas que se encuentren en otras situaciones. Por ese motivo busco ampliar mis conocimientos, visiones y así empatizar con otras realidades que no pueden tener la voz que les corresponde.

  • Mari Ángeles Morales Ferreira

    Miembro
    20 de mayo de 2022 a las 5:58 pm

    Buenas tardes mi lugar de enunciación depende, al igual que una compañera comentaba, de la situación en la que me he encontrado en diferentes momentos de mi vida. Momentos que he tenido desigualdad salarial ante el desempeño de mismas funciones pero diferente sexo, o desigualdad de trato, por diferencia de sexo.

    En mi caso soy mujer blanca, nacida en un país desarrollado que en teoría lucha contra la desigualdad. Desigualdad que hoy día sigue existiendo en muchos momentos de nuestra vida, y que por desgracia, a todos/as nos toca vivir en algún momento de nuestras vidas.

    Actualmente mi lugar de enunciación es un lugar privilegiado, desde donde nuestros derechos se hacen escuchar y donde día a día luchamos por que esa desigualdad sea cada vez más inexistente.

  • mgallardo@dip-badajoz.es

    Miembro
    20 de mayo de 2022 a las 7:56 pm

    El lugar de enunciación desde el que me he acercado a este curso es el de mujer blanca, europea, de mediana edad y clase media, funcionaria pública. Provengo de familia numerosa de clase social desfavorecida. Mi padre tuvo que emigrar a Alemania cuando yo era muy pequeña y mi madre falleció cuando yo contaba solo 5 años por lo que he vivido una infancia y adolescencia fuera de lo corriente, sintiéndome con frecuencia fuera de contexto y distinta de “las otras”. Mi infancia transcurrió en los últimos años de la dictadura franquista, mi adolescencia y juventud en plena transición democrática participando en movilizaciones estudiantiles y posteriormente sindicales. Pude ir a la universidad gracias a la ayuda de instituciones públicas.

    Soy de izquierdas, atea y, en principio, heterosexual. He vivido treinta años en pareja y tengo tres hijos varones, lo que me da la perspectiva de la maternidad, los cuidados, las dificultades para conciliar, el reparto injusto de tareas… conozco bien lo que es la triple jornada, la violencia obstétrica y todo lo que ello supone, la violencia sexual, la violencia simbólica, por ser mayor también o por estar separada… he sentido la inseguridad de hablar en la escuela, en el instituto, en la universidad, en el trabajo y en el sindicato… donde siempre ellos se han impuesto y nosotras hemos hablado en segundo lugar…

    Sin embargo, soy también una privilegiada por haber tenido acceso a estudios y recursos a los que muchas otras personas no han podido llegar, por nacer en este “primer mundo” con las necesidades básicas cubiertas, la salud, la educación…. Aunque a costa de dar la espalda a la naturaleza que nos proporciona el sustento para vivir.

    Pienso que declarar y hacer transparente el lugar de enunciación es más que necesario y desde ahora procuraré integrarlo en mi vida y en mi trabajo, ello supondrá un conocimiento situado, lejos del conocimiento que pretende ser objetivo y universal.

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