• Roberto Gonzalez Prieto

    Miembro
    10 de mayo de 2022 a las 9:24 am

    La tablet me ha jugado una mala pasada y ha cortado todo el mensaje.

    En esencia, mi lugar de enunciación es un ámbito laboral, de relaciones sociales y familiares, donde se cuestiona el esfuerzo por abrir mis ojos a otra perspectiva menos “limítante” y esclavizante, donde poder expresar mi tristeza, donde poder exaltar la belleza y reconocer mi propia vulnerabilidad y, sobre todo, desmontar un discurso que nos ha sido grabado a fuego a los hombres y que empobrece nuestra vida. Un espacio, donde sólo el hecho de incluir la transversalidad de género y el lenguaje inclusivo en los proyectos sociales, con lo fácil que resulta, es una odisea, donde los planes de igualdad empresariales son un mero trámite y otro documento más. Desde que me he permitido abrirme a las mujeres, tratar de entender la situación y de respetar sus necesidades, me ha sorprendido gratamente que han comenzado a formar parte de mi vida, más mujeres que hombres, y que no han dudado un momento en compartir conmigo su sabiduría, en ofrecerme apoyo emocional, análisis basado en la lógica de situaciones que me preocupaban, e incluso conversar libremente sobre afecto, sexo, etc. En otros foros, al hablar de las limitaciones y esclavitud es de hombres y mujeres, parece que hablo en un idioma ininteligible… Sin duda, en todo este proceso, la dificultad con la que lidiar a diario, soy yo mismo, que en muchas situaciones he tenido que pararme a reflexionar y modular mis propios pensamientos y constructos, … Ya que seguramente este condicionado por una educación y un “lavado de cerebro patriarcal, que no me hace feliz.