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    Miembro
    1 de abril de 2022 a las 11:53 pm

    Lamentablemente el sistema esta configurado de una forma perversa que legitima y ahonda en la desigualdad. La construcción social de género y la división sexual del trabajo son las herramientas que el sistema utiliza para empujar a las mujeres a cumplir con roles sociales que las ubican en contextos vulnerables. Para mí es de terror el hecho que las mujeres – a diferencia de los hombres – migrantes nos plantiemos en algún momento de nuestro proceso de movilidad humana el tener que recurrir a la postitución para sobrevivir en el país de destino, y eso es resultado de este sistema patriarcal y capitalista. El texto sobre expulsiones, revela ese entramado en el que el poder económico en su afán de acumular capital despoja poblaciones enteras de sus territorios, sus familias utilizando instrumentos “predatorios y legales” reforzados por la voluntad política de los gobiernos. No es de extrañarnos casos como el de mi país, Nicaragua que por ley se ordenó la expropiación de sus tierras a campesinos para el desarrollo de megaproyectos económicos. Y aunque la peor parte se la llevan las mujeres son procesos que afectan también a los hombres, y mientras miles migran a Europa para ser parte de la cadena de cuidados globales, otros viajan a Estados Unidos a trabajar en construcción. Son cuerpos invisibles explotados para la sostenibilidad del sistema, por ello que la migración no se respete como un derecho humano. Hoy casualmente pensaba en este tema cuando vemos casos como las jornaleras de huelva, las mujeres migrantes latinas en los cuidados y las mujeres rumanas en la prostitución o trata todas situaciones traspasada por una ley de migración racista, clasista y que en fin cumple su función en este sistema al proveerle de cuerpos para ser explotados.

    Saludos.