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    Miembro
    29 de marzo de 2022 a las 6:15 pm

    Tras leer las intervenciones realizadas no puedo estar más de acuerdo.

    Actualmente el empoderamiento de unas, en muchas ocasiones recae en la opresión de otras. Los cuidado existen y hay que realizarlos. Si no hay un reparto equitativo entre los integrantes de una familia (se terminan “subcontratando” y, como hemos visto en el video que dejó la compañera Lourdes Robles, en la intervención de Carolina Elías, en la gran mayoría de los casos ese trabajo recae, a modo de nueva esclavitud, en mujeres migrantes. Como frase lapidaria de la intervención me quedo con “el empleo del hogar es machista, xenófobo y clasista”

    Este video me ha hecho reflexionar y he estado hablando con las mujeres migrantes con las que trabajo. Todas las mujeres de origen latino están trabajando o bien como interna, dejando a sus familias para cuidar a otras, o bien en dos y hasta tres trabajos relacionados con los cuidados: llevar a unos niños al colegio, después la limpieza de una casa (no todos los días) y por las tardes el cuidado de un anciano. Una jornada de más de 14 horas por la que no cobra más de 600€. Sin embargo, las mujeres negras con las que trabajo (procedentes de Costa de Marfil, Malí, etc.) ni si quiera tienen ese nicho de mercado, no son llamadas a entrevistas, dando por hecho que no dominan el idioma, cuando en muchas ocasiones no es así.

    El empoderamiento de algunas mujeres extranjera es mucho más difícil y lento. En muchas ocasiones desconocen sus derechos en España. Muchas de ellas no están acostumbradas a tener voz y opinión y manifestarla en público, debido a su cultura. No creen que puedan o incluso deban dar su opinión en un país que las ha acogido y las que lo hacen se topan en infinidad de ocasiones con un “tu que sabrás si no eres de aquí”.