• Patricia

    Miembro
    14 de marzo de 2022 a las 5:39 pm

    La migración siempre ha sido uno de los retos sociológicos más grandes, por un lado ha favorecido el acercamiento entre culturas, apertura al conocimiento…pero, por otro lado, ha sido una de las consecuencias más visibles de la devastación económica y social que existe a nivel mundial. Creo que cuando hablamos de “migrantes” en nuestro ideario colectivo no aparece la imagen de alguien que se va de su tierra con la posibilidad de volver, sino que aparece la figura de alguien que ha tomado una decisión difícil buscando un proyecto de vida mejor o evitando vulneraciones de derechos humanos. Como todo resultado del feroz mordico del sistema capitalista, existen brechas de género. Las mujeres, de forma interseccional, siempre han visto sus posibilidades mermadas y con ello sus opciones de migrar se han visto ligadas a vulneraciones de su condición (como la trata), no poder viajar por ser cuidadora familiar, o si viajan encontrar el doble de dificultades… Creo que se escogen países donde el concepto de “estado de bienestar” brilla hasta que al llegar (si se puede) se ve como los problemas estructurales se mantienen.